Sinopsis

Selección de 33 poemas de amor. Un viaje por los más bellos sentimientos que puedes acoger en tú corazón, atravesando las distintas épocas de la vida. Lo que siempre quieres decirle y, nunca se atreve uno; ¿por qué nos da tanto miedo expresar lo más hermoso?. Escribir poesía, no es tratar de encajar palabras; es verbalizar los sentimientos, es transcribir los dictados del corazón.

 

“[…Sin ser lectora habitual de poesía, he de decir que engancha, describe unos sentimientos tan profundos y verdaderos que te hacen viajar desde la alegría hasta la tristeza. Es un emotivo viaje por los sentimientos compañado de una gran sensibilidad…]”

Rosa Martínez

 

La poesía de Pedro Alonso se diluye a lo largo de las páginas, y suavemente, sin empadrar la vamos asimilando y penetra en nuestro corazón. Sin darnos cuenta nos vemos inmersos en un devenir de sueños; los versos como la vida están marcados por los distintos estados de ánimo del poeta. La naturaleza con todos sus matices le sirve de decorado para dar rienda suelta a sus emociones, sus carencias y sus deseos.

Mery Ramos

 

“[Vivimos en un mundo donde se condena el sentir, donde se aprecia la fortaleza aparente, donde la gente sensible se ve obligada a sentirse incomprendida. En una sociedad así es difícil que la gente se sienta a gusto consigo misma y con los demás…]” Fragmento extraído del epílogo.

Laura Rey Pasandín

 

“[…Así es el lugar en el que estamos / todos juntos y a la vez separados / desde el comienzo hemos terminado / estando vivos, pero tan apagados / que nos creemos amos y somos esclavos / Resuelve la controversia y seremos liberados / aunque este mundo ya es libre… o eso me han contado…]” Fragmento extraído del prólogo//parte 1: desaliento y nuevo aliento.

Javier Vazquez Sanesteban

Entre azahares y romeros en flor, te busco

fálicamente penetro la puerta de la carne,

la lasciva noche me camufla, de los

demás paseantes, y así,

hallándome pensante en viajar,

en sideral nave, aterrizó,

después de considerables pársec,

en tú venus monte, tan adelante.

 

Una vez más, regreso sólo a la pensión

donde tumbado en el humilde catre,

no puedo dejar de soñarte, hasta del

sueño que sé que sólo es sueño,

estoy celoso de humedades. Acaba de

salir el sol, el primer rayo me entibia la

cara; despierto y… hasta mi alma está

húmeda, rociada la flor nocturna,

de insondables tromentas de calmas

banales.

 

Deambulo los lugares califantes,

vestidos de gasas miriñaques, hoy soy

deslumbrado por esa oscuridad radiante;

con el trascurrir de las horas,

farolillos rojos, verdes y amarillos

intentan pintar el único lienzo oscuro.

Al fin, en la dichosa centenaria puerta,

esta noche, vendiendo sueños a los

posibles, ansiosos y libidinosos soñantes,

de monte de planeta tan distante.

 

Una gota de cristal líquido, al humus de

botas errantes cae, pero…

¡de pronto advierto!, que no esta

lloviendo,

y noto las ardientes lágrimas,

coquetas ansían salir para mojar

la dicha de habitar

en tu semblante.

 

cuando secos se me quedan los ojos,

no el alma… resuelvo desandar el camino,

hasta la pensión del olvido albarino;

y así, locamente dan vueltas

las aparentes inmóviles

manecillas de encapsulado tiempo.

 

Como aquel marino, me dirijo al puerto,

como él, busco el más veloz viento,

y de improvisado velero,

surge el más atroz miedo, de olvidos.

 

Poema el falo de la poesía, incluído en esta segunda edición del libro.